La crisis de identidad de la pedagogía

Por 15 agosto, 2018Ponencia

Departamento de Ciencias de la Educación
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Universidad Nacional de La Plata
VIII Encuentro de Cátedras de Pedagogía de Universidades Nacionales Argentinas
Teoría, formación e intervención en Pedagogía

En las últimas décadas el plural adoptado para nombrar las disciplinas que estudian los fenómenos educativos es muy significativo. El paso de la ciencia de la educación en singular al de Las Ciencias de la Educación en plural, ha producido entre otros efectos, una reagrupación de los conocimientos sobre la educación y de la educación y una confusión acerca de la posición de la
Pedagogía y las otras disciplinas de las Ciencias de la Educación. En este sentido, ubicar y reposicionar con todo rigor la palabra y el significado de la Pedagogía resulta fundamental para avanzar en la especificidad de cada una de las disciplinas. El campo pedagógico es diferente del campo de la educación y del campo de las ciencias de la educación. Acotar y especificar el campo pedagógico, es necesario para seguir promoviendo la investigación sobre la acción educativa y su orientación. Siguiendo a Avanzini, tomamos los tres momentos que él distingue para proponer nosotros un cuarto momento que refiere a los nuevos desafíos: En un primer momento la filosofía domina a la pedagogía y esta parece estar subsumida por aquella. Un segundo momento lo caracteriza marcado por el enfoque positivista. El tercero refiere al paso en plural de Las Ciencias de la Educación. En este marco comienza lo que Ferry denomina la “muerte de la pedagogía”. Se configura una “despedagogización” de las instituciones y de las propias Ciencias de la Educación. El cuarto momento: En nuestra opinión hoy más que nunca es necesario una disciplina “Pedagogía”, que articule el conjunto de los conocimientos de y sobre la educación. Saberes globalizados, capaces de aportar al estudio de los fenómenos de la educación en situaciones concretas, en especial las instituciones educativas. En este momento, caracterizado por la crítica de la crítica, interesa pasar de una clasificación tipológica de la educación a una topológica en donde lo fundamental sean los lugares como espacios simbólicos (topos). En este sentido proponemos la dimensión pedagógica de las instituciones como el lugar de articulación de los saberes educativos y a la escuela como sede de lucha por el capital cultural simbólico. El desarrollo de esta dimensión como lugar simbólico puede contribuir a la construcción de una nueva especificidad pedagógica. ¿Es inútil querer restituirla?

 

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